Oportunidad de futuro

Oportunidad de futuro

Para muchos municipios de la provincia de Teruel los montes han sido tradicionalmente sinónimo de riqueza, porque han sido la mayor fuente de trabajo y de recursos, no solo para los vecinos de manera individual sino también para los municipios como colectivo porque eran una importante fuente de ingresos para los ayuntamientos. Era fácil encontrar en los pueblos de montaña a varias familias que vivían de una u otra fase del sector maderero: del arrastre y la corta en el monte al procesado posterior en las serrerías.

La evolución económica y de la España interior propició un progresivo abandono del sector como medio de vida ante su escasa rentabilidad y con ello, un abandono de los montes que ha tenido sus consecuencias visibles en la erosión y la pérdida de biodiversidad. El diésel se impuso a la madera como combustible de calefacción y los nuevos materiales de construcción dejaron de lado a la madera.

Pero tras décadas de abandono en el comienzo de este nuevo siglo estamos viviendo un momento distinto. La transformación de la industria en los últimos años hacia nuevos métodos de utilización de la madera como combustible ha supuesto una nueva oportunidad para el sector y una ventana de esperanza para el medio rural. Los nuevos productos surgidos de la transformación de la madera, como astilla o pellets para biomasa son una oportunidad para poner en valor un recurso endógeno del territorio que durante siglos ha dado de comer a muchísimas familias.

El tiempo demuestra que es un recurso importante, generador de empleo y generador de vida, y ahora tenemos que pensar en la capacidad que tiene el sector para ofrecer opciones de futuro en el medio rural: desde las cooperativas forestales que extraen el recurso hasta la industria de procesado del material. Es un ciclo completo que puede constituirse en una alternativa de futuro para el medio rural.

Se trata de una nueva oportunidad para el sector maderero que debe servirnos también para aprender de algunos errores del pasado y por eso, creo que es fundamental que las empresas de transformación, todas las que le dan el valor añadido a la materia prima, estén ubicadas cerca de esos montes y por tanto en el medio rural. La transformación de la madera en tablones pero también en pellets y biomasa en industrias radicadas en los municipios cumple la doble misión de crear riqueza y fijar población, sin olvidar las positivas consecuencias en la conservación de este medio natural. Porque el monte es un elemento vivo que puede dar vida a nuestros pueblos.

Alberto Izquierdo

Vicepresidente de la Diputación de Teruel

 

 

 

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